Desde el momento en el que entramos en la
sauna, el cuerpo experimenta una serie
de reacciones. Las primeras son la
transpiración y la hidroforesis
(apertura de los poros de la piel). Como
consecuencia se produce la eliminación
de toxinas y una limpieza de la
epidermis en profundidad. Después, la
elevada temperatura y el grado de
humedad estimulan el riego sanguíneo y
la regeneración de las células, lo que
significa que la sauna puede ayudar a
aliviar varias enfermedades cutáneas y
respiratorias. La concentración de calor
resulta también positiva para el sistema
cardiovascular, dado que el corazón, al
adaptarse a la vasodilatación, bombea
más fuerte y por tanto se favorece la
circulación. De igual modo, las altas
temperaturas influyen en las
terminaciones nerviosas, provocando una
ralentización de los impulsos sensitivos
que van de la piel al cerebro.
Resultado: el individuo experimenta una
relajación, en la que radica el efecto
antiestrés de la sauna. Por último, la
combinación de calor con un aceite de
acción terapéutica (mentol o eucalipto),
actúa de forma muy positiva en los
bronquios y el sistema respiratorio en
general.
No es recomendable para todos
La sauna puede resultar ser peligrosa para
quienes padecen determinadas
enfermedades del corazón, ya que sudar
abundantemente provoca se concentren
también los fluidos corporales, por lo
que la sangre se torna más densa y esto
puede provocar un ataque cardiaco. Por
ello, los especialistas recomiendan
tanto en caso de hipertensión como en
personas cardiópatas consultar con el
médico la conveniencia o no de acudir a
una sauna. Asimismo, hay estudios
médicos que advierten de que el abuso de
las sesiones de sauna puede ser
perjudicial para la vida sexual. Esta
conclusión se fundamenta en que el calor
de una sauna puede reducir drásticamente
la cantidad y calidad del semen
masculino, y en el caso de las mujeres,
ocasionar fuertes hemorragias
menstruales e incluso el interrumpir la
ovulación. Otro dato muy importante
arrojan estudios realizados en EEUU, que
demuestran que los bebés nacidos de
mujeres que utilizan la sauna con
frecuencia presentan el doble de
probabilidades de padecen espina bífida,
a consecuencia del excesivo
calentamiento del útero. Por ello, se
advierte de que la mujer embaraza no
debe acudir a saunas y quienes planeen
quedarse embarazadas deberían limitar
cada sesión a 15 minutos entre periodos
de enfriamiento.
Beneficios terapéuticos de la sauna
Mejoría de la circulación.
A medida que el corazón acelera sus latidos para llevar
sangre hasta la superficie de la piel
con el fin de enfriarla, la velocidad
circulatoria elimina más deprisa los
productos de desecho del cuerpo.
Mejoría de la respuesta del sudor. El cuerpo caliente respira para enfriarse, entrenando
las glándulas sudoríferas y
manteniendo funcional la respuesta
del sudor para favorecer la
regulación termal fuera de la sauna,
especialmente durante el ejercicio y
el tiempo cálido.
Eliminación de toxinas.
Se sabía que en la sauna se elimina
minerales del cuerpo, pero era su
papel de ayudar a la expulsión de
toxinas era desconocida, hasta que
se efectuó un análisis y la lista de
plomo expulsado durante una sesión
de sauna resultó impresionante. Es
cierto que los minerales positivos
para el organismo también se
eliminan cuando sudamos mucho, por
lo que debemos asegurar su reemplazo
con una dieta sana y no arriesgarnos
a perder líquidos que no nos sobran.
Alivio del dolor.
La combinación de calor corporal,
mejoría de la circulación, emisiones
de endorfinas y calentamiento de las
articulaciones rígidas alivia el
dolor y las molestias. Un cuerpo
caliente también es menos sensible
al dolor.
Ayuda para el sueño. Al relajar el cuerpo y eliminar muchos de los dolores, la sauna nos
permite dormir mejor.
Mejoría de la función
cardiovascular. Los investigadores japoneses dicen que el uso de la
sauna puede ayudar a las personas
con fallos cardíacos congestivos al
mejorar su eficiencia de bombeo
cardíaco y el flujo sanguíneo. Su
investigación utilizó una sauna
templada, a temperaturas de unos 60
grados.
Mejor respiración. Investigadores holandeses preocupados porque la sauna pudiera
producir broncoconstricción (y
dificultades respiratorias)
descubrieron que sucedía.
exactamente lo contrario.
Comprobaron que los pacientes con
enfermedades pulmonares obstructivas
mejoraban transitoriamente sus
funciones pulmonares.
Alivio de la artritis. La sauna puede reducir los efectos de la artritis reumatoide.
Investigadores rusos descubrieron
que la sauna ejerce un efecto
positivo sobre el sistema locomotor
y el estado psicoemocional además de
aliviar el dolor.